Carta para profes y futor@s profes.

Querid@s colegas y futur@s profes.

A l@s profes y seres humanos que conversaron conmigo cuando chico
porque han sido mis maestr@s.

Gracias por cuidarme. Gracias por cuidar a las niñas, los niños y los jóvenes. Gracias por todo el amor que regalamos en la educación.

Me gustaría compartirles algunas ideas para conversar:

  • Creo que todos sabemos que nuestro sistema educacional tiene problemas, pero no conocemos la solución.
  • Creo que los profesores tenemos el poder de sanar nuestro sistema educacional, acompañando las decisiones de los padres y las madres de las personas que cuidamos y aprendiendo de estas personas que cuidamos porque los amamos y respetamos porque sí, incondicionalmente.
  • Me resuenan mucho las palabras de Humberto Maturana y Ximena Dávila cuando plantean que la educación es la transformación estructural en la convivencia. Es decir, todos nos estamos transformando entre todos todo el tiempo. Todos estamos aprendiendo de todos todo el tiempo y la educación es un proceso que dura lo que dura nuestra vida. Creo que sería muy saludable que consideremos a las niñas, los niños y los jóvenes que las y los acompañamos y cuidamos como legítim@s otr@s en la convivencia. Podemos permitir que sean quienes quieren ser a partir de las opciones que nuestras formas de ser les ofrecen como posibilidades de ser aprendidas. Creo que amar educa.
  • A partir del punto anterior, comprendo la importancia y la responsabilidad de sanar de tod@s l@s cuidadores de niñ@s. Y hay muchas personas trabajando en esto como Claudio Naranjo, Humberto Maturana y Ximena Dávila. Hay muchas terapias que a mí me han ayudado a sanar como las constelaciones familiares, la psigología y tantas formas de terapia. Personalmente, me gusta la terapia del juego. Creo que es muy saludable para las niñas, los niños y los jóvenes que sus cuidadores jueguen y que comprendan la vida como un regalo. Creo que nos haría bien jugar más. El obstetra francés Michel Odent dice que “los seres humanos necesitamos jugar a cualquier edad” e indica que el juego es una cuestión de salud. La capacidad de jugar es una señal de un estado de salud y bienestar en un ser humano adulto o en un/a niñ@.
  • Necesitamos amarnos a nosotros primero para poder amar a los otros.
  • Creo que en el sistema estamos fallando en el cuidado de los cuerpos, las emociones y las relaciones de todos.
  • Creamos un sistema con mucho control y desconfianza. Los niños y las niñas se vuelven expertos en evadirlo dice Carlos Calvo. Quizás sea más saludable pensar en nuestro sistema desde la autonomía y la colaboración como propone Maturana.
  • Creo que deberíamos enfocar los cuidados para lograr que ellos se cuiden a sí mism@s. Creo que en este punto falla nuestro sistema de evaluación. Cuando calificamos a un niño con una mala nota le decimos que no puede y cuando lo calificamos con una buena le decimos que los premiamos por cumplir con nuestra expectativa. Lo que aprende el niño es una dependencia emocional y una necesidad de aprobación externa. Limitamos así el amor propio de las personas que cuidamos.
  • Creo que las soluciones que estamos impulsando en la actualidad no son efectivas. Yo no creo que se vaya a resolver el problema de la educación chilena con la gratuidad. Creo que se pueden resolver los problemas si entregamos mayor autonomía a cada proyecto educacional y a las familias para decidir por el tipo de educación que quieren para las niñas, los niños y los jóvenes de su comunidad educativa. Me gusta la libertad en la educación y creo que nos haría bien respetar las diferencias. Creo también que todos los proyectos deberían tener igualdad de condiciones materiales para gestionar la educación de cada comunidad. Creo que las universidades y los colegios no deberían ser espacios cerrados. Deberían ser espacios abiertos para el intercambio de juegos, sentires, saberes y tecnología. Abiertos a todos, todo el tiempo.
  • Permitamos que las niñas, los niños y los jóvenes jueguen. Permitámonos jugar y que aprendan nuestros juegos jugando. Hoy la vida puede ser un juego para todos. Dejar jugar significa estar atento a lo que el niño, la niña o joven quiere hacer. ¿Cómo se quiere expresar su espíritu? ¿Cuáles son sus dones? ¿Qué es lo que nos puede enseñar y qué es lo que quiere regalar al mundo? Creo que el currículum debería ser personal y las decisiones sobre las actividades que se realizan en un espacio educativo y los materiales que se ponen a disposición debería ser decisión de cada comunidad educativa, así como su organización interna. Escuchemos, observemos y asistamos cada proceso, al mismo tiempo que sentamos, reflexionemos y juguemos en los nuestros. Lo que mejor podemos compartir con otros ser humano es aquello que hacemos con pasión y creo que la educación puede ser un juego y así podríamos aprender con placer y entusiasmo y no por obligación.
  • Creo que debemos pensar en términos ecológicos cuando pensamos en la educación. Tenemos la responsabilidad del futuro cuando nos relacionamos con los seres humanos pequeños dice Humbrto Maturana.
  • Creo que las actividades ofrecidas a las niñas, los niños y los jóvenes deben ser siempre opcionales.
  • Creo que las notas no sirven como dice Alfie Kohn. No sirven para amar. Ni el SIMCE, ni la PSU, ni los exámanes libres ni cualquier prueba estandarizada.
  • Creo que sería saludable que todos aprendiéramos la comunicación compasiva que propuso Marshall Rosenberg.
  • Creo que tenemos que revisar la forma como enseñamos la expresión de la sexualidad considerando todos los casos de abusos a menores. Somos los adultos los que debemos sanar para ofrecer a los seres humanos pequeños opciones saludables de expresión.
  • Creo que los proyectos de educación alternativa deben ser parte de nuestro sistema de educación y recibir financiamiento como cualquier otro proyecto, sin limitar la autonomía de cada comunidad. Todos nos merecemos respeto y quizás así logramos sanar nuestros conflictos aunque podamos seguir pensando distinto. Por ejemplo, me encantaría conocer cómo educaría una comunidad mapuche si el estado Chileno lo permitiera.
  • Me emociona pensar lo que podría ocurrir en nuestros territorios en términos de alegría, salud y bienestar si conversamos sobre estas ideas.

Creo que podemos construir sistemas amorosos de educación. Aquí en La Serena ya está ocurriendo. Les comparto el modelo que hemos creado con otras familias y amigos y los invito a conocer los otros espacios educativos alternativos:

Gracias por su tiempo de leer. Un abrazo fraterno. Les agradezco si me ayudan a compartir.

Nicolás Crisóstomo Fernández
Escritor y profesor de Lenguaje y Comunicación
Cuidador de niñ@s en la comunidad educativa Tierra de Niñ@s
Facilitador de procesos de juego y aprendizaje


Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

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